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7 mitos sobre la fertilidad que debemos dejar atrás

Cuando se trata de fertilidad, abundan los mitos, las frases hechas y los consejos “bien intencionados” que pueden generar confusión o incluso ansiedad. Muchas parejas llegan a la consulta cargando culpas o miedos que nacen más de lo que escucharon por ahí que de información real.

Por eso, es importante distinguir qué dice la evidencia médica de lo que son solo creencias populares. Desmitificar la fertilidad no solo aporta claridad, también trae alivio: entender qué influye y qué no permite tomar mejores decisiones y pedir ayuda a tiempo.

Hoy desmentimos algunas de las creencias más comunes, basándonos en información médica y científica.

1. “Solo las mujeres tienen problemas de fertilidad”

Falso. La fertilidad es un tema de pareja. En alrededor del 40% de los casos, la infertilidad tiene causas masculinas, en otro porcentaje similares las causas son femeninas y en muchos casos se combinan factores de ambos.

En los hombres pueden influir:

  • La cantidad y movilidad de los espermatozoides.
  • Alteraciones en la forma (morfología) de los espermatozoides.
  • Problemas hormonales o testiculares.
  • Hábitos como el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, ciertas drogas, el sedentarismo o la exposición a altas temperaturas y tóxicos.

Pensar que “el problema es solo de la mujer” no solo es injusto, también retrasa el diagnóstico correcto. Lo ideal es que ambos miembros de la pareja se evalúen, para entender qué está pasando y definir juntos los pasos a seguir.

2. “La edad solo importa para las mujeres”

No del todo. Es cierto que el impacto de la edad es más evidente en las mujeres, porque la reserva ovárica (la cantidad y calidad de óvulos) disminuye con los años, especialmente después de los 35. Pero la fertilidad masculina también cambia con el tiempo.

En los hombres, a partir de los 40 años pueden observarse:

  • Disminución progresiva en la calidad del esperma.
  • Mayor probabilidad de alteraciones en el ADN espermático.
  • Aumento del riesgo de ciertas complicaciones o enfermedades en la descendencia.

Esto no significa que sea imposible concebir después de cierta edad, pero sí que los tiempos biológicos existen para ambos. Por eso, si una pareja planea postergar la búsqueda de embarazo, una consulta precoz con un especialista en fertilidad puede ayudar a evaluar opciones como adelantar la búsqueda, cuidar la salud reproductiva o, en algunos casos, recurrir a la preservación de óvulos o espermatozoides.

3. “Si ya tuve un hijo, no tendré problemas para concebir de nuevo”

No necesariamente. Haber logrado un embarazo en el pasado es un buen indicador, pero no garantiza que todo será igual en el futuro. Existen muchos factores que pueden cambiar con el tiempo:

  • La edad de la mujer y del hombre.
  • Cambios en el peso o en el estilo de vida.
  • Aparición de enfermedades (tiroides, diabetes, endometriosis, etc.).
  • Cirugías previas, infecciones o tratamientos médicos.
  • Estrés prolongado o cambios significativos en la salud general.

Cuando aparecen dificultades para lograr un segundo embarazo, se habla de infertilidad secundaria. En estos casos, también es importante consultar: no es “exagerado” pedir ayuda solo porque ya hubo un embarazo previo. Cada intento es una nueva historia y merece ser evaluada con cuidado.

4. “El estrés no influye en la fertilidad”

El estrés no es la única causa, pero sí puede ser un factor importante. El estrés crónico puede alterar el equilibrio hormonal, afectar la ovulación en las mujeres y la producción de espermatozoides en los hombres.

Algunas consecuencias del estrés sostenido pueden ser:

  • Ciclos menstruales irregulares o anovulatorios (sin ovulación).
  • Cambios en la libido (deseo sexual).
  • Trastornos del sueño, que impactan en el equilibrio hormonal.
  • Aumento de hábitos poco saludables (comer mal, fumar, tomar más alcohol).

Es importante aclarar que no es que “por estar nervioso no vas a quedar embarazada” y, desde ya, no hay que culpabilizar a la persona por “no relajarse”. Pero sí sabemos que cuidar el bienestar emocional, dormir mejor, encontrar espacios de descanso y, si hace falta, recibir acompañamiento psicológico, forma parte del cuidado integral de la fertilidad.

5. “Las pastillas anticonceptivas causan infertilidad”

Falso. Los anticonceptivos hormonales (como las pastillas, el anillo o el parche) actúan mientras se están utilizando, pero no dañan la fertilidad de forma permanente.

Al suspenderlos, lo más habitual es que:

  • El ciclo menstrual vuelva a su ritmo natural en pocas semanas o meses.
  • La ovulación se restablezca.
  • La posibilidad de embarazo vuelva, incluso, de manera inmediata en algunas mujeres.

En algunos casos, pueden pasar un par de meses hasta que el ciclo se regularice, y eso puede generar la sensación de que las pastillas “dejaron secuelas”. Pero en realidad, muchas veces lo que aparece es la verdadera forma del ciclo, que quizá ya era irregular antes de comenzar con los anticonceptivos.

Si después de dejar las pastillas pasan varios meses sin menstruación o con ciclos muy caóticos, es recomendable consultar. No porque las pastillas hayan causado infertilidad, sino porque podrían estar revelando un desequilibrio hormonal previo que ahora se hace visible.

6. “El mejor momento para concebir es el día 14 del ciclo”

No siempre. Esta afirmación parte de la idea de un ciclo menstrual “perfecto” de 28 días, en el que la ovulación ocurre exactamente en el día 14. Pero en la vida real, los ciclos pueden variar mucho de una mujer a otra, e incluso de un mes a otro en la misma persona.

Algunos puntos clave:

  • Hay ciclos más cortos (por ejemplo, de 24–26 días) y otros más largos (30–35 días o más).
  • La ovulación suele ocurrir unos 12–16 días antes de la próxima menstruación, no necesariamente en el día 14 exacto.
  • Factores como el estrés, enfermedades, viajes o cambios de rutina pueden modificar ese momento.

En lugar de quedarse con la regla rígida del “día 14”, es mejor:

  • Observar signos del propio cuerpo (cambios en el moco cervical, sensaciones físicas).
  • Utilizar test de ovulación si se desea precisión.
  • Recibir orientación de un/a especialista que ayude a identificar la ventana fértil.

La fertilidad no es una fórmula matemática: es un proceso dinámico que requiere conocer el propio cuerpo.

7. “Adoptar o relajarse garantiza un embarazo”

No hay evidencia científica que respalde esta idea. Es muy común escuchar historias del tipo “cuando se relajaron, quedaron” o “conozco una pareja que adoptó y al tiempo se embarazó”. Aunque pueden ser relatos reales, no significan que suceda por una causa directa.

Algunos puntos para tener en cuenta:

  • La fertilidad depende principalmente de factores biológicos (óvulos, espermatozoides, trompas, útero, hormonas, etc.).
  • Adoptar es un acto de amor y una forma plena de formar una familia, pero no es un “tratamiento” de fertilidad.
  • Decirle a alguien “relajate y vas a quedar” puede aumentar la culpa y la frustración cuando el embarazo no llega.

Sí es cierto que reducir el estrés mejora la calidad de vida y puede ser beneficioso para la salud en general. Pero el mensaje más importante es: si hay dificultades para concebir, lo adecuado es consultar a un equipo médico especializado, no esperar a que “el universo resuelva”.

Por qué es importante derribar estos mitos

Los mitos sobre la fertilidad no son solo frases inofensivas: muchas veces generan angustia, culpas y decisiones tardías. Pueden llevar a:

  • Creer que “todo está en la cabeza”.
  • Pensar que el problema es solo de una de las partes.
  • Minimizar la importancia de la edad o de ciertos síntomas.
  • Postergar la consulta con especialistas.

Hablar con claridad, con información actualizada y con empatía es una forma de cuidar la salud reproductiva y también la salud emocional.

Si tenés dudas, si venís escuchando alguno de estos mitos o si hace tiempo que buscan un embarazo sin lograrlo, una consulta profesional puede ser el primer paso para entender qué está pasando y qué opciones existen. La información confiable es una gran aliada para tomar decisiones con más tranquilidad.